Empieza la cuenta atrás: bancos y empresas se adaptan a SEPA

Por el diciembre 4, 2013
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SEPAA partir del 1 de febrero de 2014, Europa se convertirá en un mercado único de pagos. Entra en vigor SEPA (Zona Única de Pagos en Euros), y los ciudadanos europeos y las empresas podrán realizar pagos transfronterizos en euros como si se tratara de pagos nacionales. Y al mismo coste.

SEPA acaba con el roaming bancario en los pagos en Europa. Es como eliminar una capa –otra más– de burocracia en la UE, un paso en la integración financiera europea, una suerte de espacio Schengen para los pagos transfronterizos en Europa, que los iguala a los que se realizan dentro de un país, y que afecta a los 28 estados miembros de la UE además de Islandia, Noruega, Liechtenstein, Suiza y Mónaco.

La creación de la zona SEPA obliga a los bancos y a las empresas a actualizar su opera­tiva para adaptarse a este nuevo ‘ecosistema de pagos’, un proceso para el que la UE ha recurrido a SWIFT, la compañía de mensajería financiera referente en normalización, para la estandarización de los requerimientos técnicos y comerciales que implica SEPA.

Para conseguirlo se ha creado “una estructura de pagos común, acorde con los reque­rimientos técnicos y comerciales, normalizados por mensajes ISO20022 basados en XML, que permita el intercambio de transferencias y adeudos en toda Europa”, explica Felipe Almazán, Responsable de Tecnología e Infraestructuras de Mercado de SWIFT, en el Foro SEPA de Madrid, una de las jornadas organizadas por la Asociación Española de Financieros de Empresa (ASSET).

Todas las empresas deben adaptarse a la nueva realidad SEPA, es de oblidado cumplimien­to. Y no hay un ‘plan B’, aunque sí un ‘plan C’: las que no lleguen a tiempo con la migración tendrán que pedir ayuda, por ejemplo, a las entidades bancarias, que están terminando de perfilar sus ofertas para proporcionar el servicio a sus clientes.

Para los bancos la adaptación al proceso resulta clave, “dada la presión regulatoria que soportan –afirma el experto de SWIFT–. Y no se pueden permitir descuidar la eficiencia”.

Una de las principales novedades es que los usuarios de servicios bancarios deberán utilizar el código IBAN (Código Internacional de Cuenta Bancaria) para identificar su cuenta, en lugar del actual código CCC (Código Cuenta Cliente). Otra es la desaparición de las tasas de intercambio en la gestión del gasto. La nueva normativa habla de “gastos compartidos”, lo que podría afectar a los costes de las comisiones.

El impacto de SEPA trasciende la política monetaria y la mera agilización de los sistemas de pago. En la práctica, el nuevo sistema facilita la internacionalización de la actividad de las empresas, la reducción de costes administrativos y la mejora en la gestión de tesorería. También supondrá “un aumento de la eficiencia de las empresas y las administraciones públicas”, según fuentes del Consejo de Pagos Europeo (EPC), creado para desarrollar y dar soporte a SEPA. Esas normas comunes que se materializan en un procedimiento simplificado más rápido, “mejorará el flujo de caja, reducirá los costos y facilitará el acceso a nuevos mercados”.

Los expertos recomiendan a las empresas acordar un calendario de fechas con el banco, actualizar la información de la cuentas y realizar una migración escalonada –por países, por productos, por bloques–. Otra opción: preguntar al banco por el plan C, es decir, por los servicios de conversión y validación de ficheros que están poniendo a punto para las empresas que no lleguen.

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